sábado, 29 de outubro de 2016

Cartas desde Colombia: Os escravos de Alá

 A24: Um artigo fantástico sobre a história da escravatura, sobre os europeus e os árabes e o exemplo de que nada aprendemos com a história. Deveria ser estudado nas escolas.

En 1964, después de convertirse en el campeón del mundo de los pesos pesados de boxeo, Cassius Marcellus Clay Jr decidió anunciar que era un miembro de la Nación del Islam y cambiar su nombre a aquel por el que todos le recuerdan, Mohamed Ali. Cassius era muy amigo de Malcom X y aparentemente por influencia de este último se cambió el nombre. El motivo de esta decisión fue que para Mohamed Ali, el nombre Cassius Clay representaba la marca que los horribles esclavistas blancos les habían dado a sus ancestros. Era su nombre de esclavo y él era un hombre libre. 



Alguien debió decirle a Cassius que mientras el comercio atlántico de esclavos se dio entre los siglos XV y XIX, los musulmanes empezaron a comerciar con esclavos africanos desde el año 650 de nuestra era y continuaron con la “bella” práctica, de forma abierta, hasta la década de 1960. De hecho Arabia Saudita abolió la esclavitud en 1962, dos años antes de que Cassius se convirtiera en campeón del mundo; tal parece que al igual que las poblaciones negras de hoy, Cassius no estaba muy consciente de la realidad. Tomando en cuenta que las prédicas de Mahoma en la Meca se dieron por el año 622, los moros no tardaron mucho en propagar la religión de la paz por los suelos africanos.


Las mujeres blancas eran muy requeridas por los esclavistas árabes.

Debido a que en el África medieval no se solían llevar registros escritos y que los comerciantes musulmanes, como buenos semitas, falseaban los manifiestos de sus cargas para pagar menos impuestos, no se tienen datos exactos de cuantos esclavos negros fueron vendidos por los moros. Sin embargo, una cifra muy repetida en distintas fuentes es la de 20 millones. Se calcula que entre 8 y 12 millones de esclavos fueron enviados a las Américas por las potencias europeas, así que podemos decir, con un alto grado de seguridad, que los musulmanes vendieron al menos el doble de esclavos. A esto tenemos que agregarle que las rutas de los musulmanes tenían tasas de mortalidad mucho más elevadas que las atlánticas.


Traslado de esclavos por la península arábiga. 

Los negros que capturaban a sus propios hermanos de raza para venderlos en el comercio con el europeo solían perder un 50% de los capturados, pues estos morían en el largo camino a los puertos donde eran vendidos. En el caso de los musulmanes, estos tenían tasas de mortalidad que se promediaron en el 75%. Jhon Azumah, natural de Ghana, calcula que los negros muertos en su viaje por la ruta de esclavos transahariana ascendieron a 80 millones. Lo cual palidece ante los entre 10 y 12 millones que se estima murieron, en manos de otros negros, en su recorrido a los puertos en el África occidental para ser enviados a América.

En la constante dialéctica anti-blanca se suele decir que la esclavitud perpetrada contra los negros por parte de los musulmanes, no fue tan brutal y despiadada como la de los caucásicos. Cuando se les confronta con estas cifras suelen argumentar que si bien era cruel, eran simples operaciones comerciales que no estaban ligadas al racismo propio de los horribles pueblos blancos. Sin embargo, la lectura de las crónicas de los musulmanes a lo largo del continente negro cuenta una historia muy distinta. Los musulmanes utilizaban el antiguo testamento como un factor diferenciador de las razas, según este los negros eran los descendientes de Cam, los europeos eran hijos de Jafet y los árabes (“hombres de rostros apuestos y bellos cabellos” según los moros) fueron procreados por Sem.


Inmigrantes asiáticos viviendo actualmente en situación de semiesclavitud en Qatar.

Todos los mencionados fueron los hijos de Noe y esto era muy conveniente ya que Cam, cuyos descendientes formaron Canaán y otros pueblos tan amados por el Creador como Sodoma y Gomorra, fue maldito por Noe, quien le dijo que sería esclavo de Sem y Jafet. Es decir, desde la versión de los hechos del antiguo testamento, los negros eran descendientes de un maldito pecador que debería ser esclavizado por otros pueblos. Aunque cristianos y musulmanes utilizaron este relato bíblico como argumento moral para esclavizar negros, los últimos se lo tomaron mucho más en serio.

Ibn Sina sostenía que todas las mujeres negras eran prostitutas, que los negros eran ratas que poblaban la tierra y que simplemente deberían ser clasificados entre las bestias salvajes, entre otras "aduladoras" descripciones.

Ibn Sina sostenía que todas las mujeres negras eran prostitutas, que los negros eran ratas que poblaban la tierra y que simplemente deberían ser clasificados entre las bestias salvajes, entre otras “aduladoras” descripciones.

Fueron innumerables filósofos, políticos y científicos musulmanes los que se pronunciaron en contra de los negros. Podemos citar como ejemplos destacados a Ibn Sina y Al-Dimashqi quienes creían que todas las mujeres negras eran prostitutas, que los negros eran ratas que poblaban la tierra y que simplemente deberían ser clasificados entre las bestias salvajes, entre otras “aduladoras” descripciones. Por tal motivo, las violaciones a las mujeres negras para satisfacer a sus amos musulmanes fueron la regla por unos 1300 años. Los hijos de estas penetraciones eran esclavos desde el nacimiento, pero sólo si así lo quería su maestro, pues muchas veces eran desechados para que murieran. También era práctica común castrar a los machos negros para venderlos como eunucos.

No es de extrañar que con esos tratos la rebelión de esclavos negros más grande de todos los tiempos, al menos en mi conocimiento, se diera en los alrededores de Basora, actual sur de Irak y que fuera conocida como la rebelión Zanj. Entre los años 869 y 883 de nuestra era, se dieron una serie de rebeliones de esclavos que fueron aprovechadas por algunos musulmanes en ascenso. Unos 500.000 hombres, la mayoría esclavos negros, bajo el mando de Ali ibn Mohammed, se rebelaron contra la dinastía Abbasida de Baghdad. Ni el genocidio blanco de Haití, ni las revueltas Malês en Brasil o la guerra civil estadounidense reunieron tantos negros en una sola revuelta.

Los musulmanes evitaban hacer proselitismo del Islam entre los negros, porque según sus preceptos religiosos una persona nacida como un musulmán libre no puede ser esclavizada. Obviamente no se iban a cargar sus fuentes de esclavos haciéndolos seguidores de Alá. Sin embargo, muchos esclavos se convirtieron al Islam para adquirir más derechos y mejorar el trato que les daban. Al igual que Cassius muchos negros no tenían problema en odiar a los blancos por la esclavitud mientras eran esclavos de los musulmanes. Quien no me crea, debería saber que la más grande revuelta de esclavos de la historia del Brasil fue protagonizada por negros musulmanes llegados de Angola. Es decir, eso de enfrentarse a la tiranía blanca para escoger ponerse los grilletes de Alá es cosa de negros desde que el mundo es mundo.
Sin embargo, algo que no denunciaba Alí, ni los del Black Lives Matter, ni Jeque Saudita alguno, es que hubo una gigantesca cantidad de esclavos de otras etnias en manos de los musulmanes. Pero a quien le podría importar, al fin y al cabo esos otros esclavos eran…¡Blancos!


Piratas bereberes.

Durante siglos desde Túnez, Trípoli, Argel y Sale (Norte de África para los de la LOGSE) las costas de Italia, Portugal, España, Francia, Inglaterra e incluso la cercana y tropical Islandia fueron atacadas por los piratas bereberes (Europa para los del SENA). Estos eran piratas musulmanes, que se dedicaban a atacar los barcos europeos para esclavizar a los marinos. Con el tiempo se hicieron más poderosos y empezaron a atacar pueblos y ciudades costeras e incluso un poco más adentro con el mismo propósito.

Aunque los bereberes nunca lograron capturar tantos esclavos europeos como en África, por obvias causas de potencia bélica, el profesor Robert Davis, de la Universidad Estatal de Ohio, estima que entre 1530 y 1780 fueron capturados entre 1 millón y 1.25 millones de blancos. De hecho entre 1500 y 1650, más blancos eran capturados como esclavos por los bereberes que negros en la misma condición eran enviados a las Américas. La famosísima frase de “No hay moros en la costa” hace referencia a los constantes ataques sufridos por las naciones europeas, en especial las del mediterráneo.

Estos esclavos eran destinados a remar en las galeras, trabajos agrícolas y como servicio doméstico, lo que implicaba amputarles sus genitales. El autor Ronald Segal afirma que el califa de Bagdad tenía unos 4000 eunucos blancos. Se estima que la tasa de mortandad anual de los esclavos blancos era de entre un 20% y un 30%. Como si la miseria de estar privado de la libertad no fuera suficiente, los blancos tenían una desventaja adicional, eran infieles. Las sociedades a las que llegaban les veían como la peor de las plagas existentes, pues a estos esclavos les agradaba más Cristo que Mahoma, por lo tanto todo el sufrimiento que pudieran causarles era bien visto. El participar en los ataques para capturar esclavos europeos era considerado como un trabajo noble que estaba dentro de los mandatos propios de la guerra santa. 


Con estas marcadas convicciones los bereberes despedazaron a Italia. Los ataques fueron tan agresivos que algunas ciudades llegaron a perder un 80% de su población, básicamente porque los desgraciados que no eran capturados huían a territorios más adentrados en el continente. En un solo ataque capturaron 7000 blancos en Nápoles y otros 6000 esclavos en un ataque a Vieste, en los años de 1544 y 1554 respectivamente. A todos estos números hay que añadir las de los esclavos capturados por lo que hoy denominamos Marruecos, que podrían sumar entre 1.5 y 2.5 millones de esclavos blancos adicionales.

Los informes de los ingleses indican que entre 1609 y 1616, 466 barcos fueron capturados por los bereberes y otros reportes hablan de 160 embarcaciones tomadas entre 1677 y 1680. Por su parte en España fueron atacadas, entre otras, las ciudades de Elche, Málaga, Alicante, Ibiza, Mallorca, Almuñecar, Valencia y Granada. Además de estos ataques, España ya había tenido que soportar la perdida de muchos de sus hijos, que fueron tomados como esclavos durante la invasión musulmana. Era práctica común de los moros, como en Oviedo en el 794 y 795, esclavizar a los cristianos que no hubieran asesinado. Por mucho tiempo la Córdoba dominada por los musulmanes funcionó como un mercado de esclavos que mayoritariamente comerciaba a las hermosas españolas blancas como esclavas sexuales; Almanzor fue tal vez el esclavista moro más reconocido en ese territorio. Las regiones cristianas eran consideradas, comercialmente hablando, como centros de reproducción de esclavos.

El Imperio Otomano se especializó en comercializar esclavos con los Tártaros. Según los reportes, alrededor de 1.750.000 rusos, ucranianos y polacos fueron vendidos como esclavos a los otomanos entre 1468 y 1694. Adicional a eso, desde Crimea se exportaron unos 10.000 esclavos anuales desde 1450 hasta 1700, es decir unos 2.500.000 de esclavos blancos. Los ataques sobre el este europeo fueron tan brutales y numerosos que se estima que unos 7.000.000 millones de esclavos blancos, incluyendo mujeres, niños, ancianos y hombres, fueron esclavizados por los musulmanes.

Los abusos laborales son continuos en Qatar, organizador del Mundial 2022.


De este tráfico de esclavos nace otra particular frase de nuestra jerga, esa que dice “trata de blancas”. La muy diciente frase hace referencia al tipo de esclavitud al que eran sometidas las mujeres capturadas. La belleza de las mujeres blancas era muy apetecida por los musulmanes y muchas de estas tenían gran valor como esclavas sexuales en el mundo otomano. Yo no he visto a la primera mujer blanca que grite en contra de lo hiriente que es esa expresión, pues hace alusión al sufrimiento de sus antepasadas que fueron brutal y sistemáticamente violadas por los musulmanes en una orgía de esclavitud. No es de extrañarse que haya tantos rasgos europeos en Turquía y las petro-dictaduras del golfo, son los descendientes de mujeres blancas violadas por los moros. Pero bueno “Welcome Refugees”.


Los ataques en el mediterráneo fueron descendiendo a medida que las potencias europeas dejaban de desviar sus recursos a combatirse entre ellas y empezaron a enfrentar a los moros. Sin embargo, los mismos Estados Unidos se vieron obligados a pagar impuestos de protección a los bereberes para que sus embarcaciones no fueran atacadas. Aun así los gringos no se aguantaron por mucho tiempo el matoneo islámico y en 1805 y 1815 lanzaron ofensivas sobre los bereberes, reduciendo sus expectativas de integración multicultural a cañonazo limpio y obligándoles a una migración a otros frentes laborales.

Qatar patrocina, entre otros, al FC Barcelona.


El tiempo pasó y al día de hoy todos los países del norte de África son de mayoría musulmana. Los negros de esas naciones no tienen problema alguno en culpar a Europa y América de todos sus males y cruzan el mediterráneo reclamando compensaciones por lo horriblemente que fueron tratados sus ancestros. Al igual que Cassius Clay son ignorantes o hipócritas, pues los que les esclavizaron en mayor medida fueron los precursores de la religión que hoy profesan. No vemos las fronteras de Turquía, Arabia Saudita, Qatar o semejantes siendo atacadas por millones de negros que reclaman que se les integre en esas sociedades, siendo que fueron responsables de muchos más esclavos y muertos negros que los europeos.


Hoy Qatar tiene una mano de obra de más de un millón de extranjeros que viven en condiciones que rayan en lo infrahumano. Aquellos que están advocados a los preparativos de la copa mundial de 2022, se ven forzados a trabajar 12 horas diarias en labores de construcción, soportando temperaturas que oscilan entre los 32 y los 50 grados centígrados, a muchos les quitan sus documentos para que queden a merced de sus empleadores qataríes, se les hace trabajar sin paga, se les hacina y obliga a dormir en el suelo. Para 2015 se estimaba que habían muerto más de 1200 obreros en la construcción de los estadios y se calcula que al menos 4000 más morirán hasta que se inaugure el mundial de un país que ni puñetera idea tiene de futbol. Pero a quien le importa el salvajismo musulmán mientras sus petrodólares financien al Barcelona y el Real Madrid.

Cervantes fue tratado como esclavo en Argelia.


Si revisamos la historia blanca, encontraremos que millones de personas fueron esclavizadas por otras etnias y por las propias. Personajes que han hecho aportes inconmensurables a la cultura del mundo como Platón o Cervantes, en algún momento de sus vidas fueron esclavos y no pasaron el resto de su existencia lloriqueando por lo mal que les había tratado el mundo. Si un tipo como Cervantes fue lesionado de por vida en el Lepanto, se le esclavizó por cinco años, al que encerraron en España, en dos ocasiones, por delitos que no había cometido y vivió casi que en la miseria por la mayor parte de su vida, fue capaz de sobreponerse a todo y materializar en letras al grandioso Quijote de la Mancha, ¿Por qué los blancos tienen que estar manteniendo a una bola de vagos arribistas porque a uno de sus tatarabuelos en los años 1600 un blanco lo miró mal?


Carteles colocados ante la estación principal de Colonia, epicentro de las agresiones sexuales de Nochevieja

Si de las cenizas de la miseria a la que se han visto sometidas todas las naciones europeas, en más de una ocasión, Los blancos han sido capaces de levantarse y generar las maravillas de ese grandioso continente ¿Por qué se dejan manipular por unos inútiles que en miles de años no han hecho más que parasitar a otros pueblos? ¿Dónde están los líderes musulmanes pidiendo perdón y exigiéndoles a sus compatriotas que entreguen todo a los pobres negros que masacraron durante más de 1300 años? ¿Dónde están los negros quemando patrullas de policía en Riad o Dubái por el racismo opresor de los moros? ¿Dónde están los miles de millones de dólares, en reparaciones de los países musulmanes fluyendo hacía las arcas de los países blancos?

Todas los pueblos han esclavizado y sido víctimas de esclavitud; ha sido una conducta humana permanente y esta no va a desparecer. Los europeos y blancos en general no deben permitir que se utilice la historia para agredirles. Las mujeres violadas en Colonia en la celebración de noche vieja, las miles de suecas abusadas, los sacerdotes degollados, los niños brutalmente apaleados, los abuelos desahuciados para hacer espacio a los invasores y el sufrimiento acumulado de millones de anónimos europeos no es sinónimo de bondad. Es pura y física cobardía y por no afrontar el dolor que puede producir la guerra serán exterminados. Si esta es la actitud de una sociedad, la verdad, se lo merece.
Es hora de reaccionar, Europa necesita de un triunfo que sólo podrá darse si una masa decidida se lanza en una cruzada, casi que suicida, en la que se juegue su derecho a seguir respirando. No me importa lo que piense Alá, España no será derrotada, en mi mundo las mujeres seguirán siendo musas y los hombres libres y juro por la sangre de todos mis ancestros, que la belleza seguirá existiendo en el amanecer de la siguiente generación o moriré junto con ella.

El amor no engendra cobardes…

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